Olvídate de cobertura sin cédula de habitabilidad

Cuando tenemos intención de comprar o alquilar una vivienda, tenemos que prestar especial atención a la cédula de habitabilidad.

¿Qué es la cédula de habitabilidad?

Es el documento que acredita que una vivienda cumple con los requisitos para ser habitada en condiciones óptimas de higiene y salubridad.

También regula la superficie útil, sus espacios y el equipamiento imprescindible que debe tener; inodoro, cocina, agua caliente, ventilación…

La Ley 18/2007 exige este documento para poder dar de alta y contratar los servicios de suministros; agua, gas y luz.

También se exige la cédula en los trámites para alquilar o vender un inmueble.

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Deber estar al día

Como propietarios de la vivienda, tenemos la obligación de disponer de dicho documento.

Caduca a los 15 años, y tanto su formato como su contenido están regulados por las comunidades autónomas.

Si no se dispone de esta acreditación podemos contactar con un arquitecto para que nos la formalice y emita conforme a su Colegio Profesional.

Constructoras, proyectos e hipotecas

¿Quién no ha tenido la ilusión de adquirir una vivienda de obra nueva, verdad?

No sé si conocerás que las constructoras cuando ejecutan una fase de su proyecto, contratan luz y agua, lo que se conoce como “luz y agua de obra”.

Es fundamental puesto que en la realización de cualquier construcción, el líquido elemento y la luz son imprescindibles como podemos comprender.

Estas empresas que ejecutan las obras, además de construir las viviendas, están obligadas a adecuar el entorno de las parcelas donde construyen.

Ya sea de manera directa o indirecta; acerado, alumbrado público, canalizaciones, pavimento, etc.

Parece una tontería, pues, es algo tan evidente que cae por su propio peso.

Pero sabrás que las constructoras, en ocasiones, empiezan a vender las viviendas sobre proyecto. O lo que es lo mismo, sobre plano.

También durante la realización del mismo a través de pisos o casas piloto, o tras haber concluido parcial o totalmente la fase.

Cuando estas empresas venden lo pueden hacer de diferentes formas. La cuestión es garantizar la venta.

En ese sentido, podemos subrogar el préstamo hipotecario de la constructora en la parte que nos corresponda.

Si tienes la suerte de tener dinero ahorrado, podemos comprar mediante transferencia o cheque bancario.

También podemos realizar la compra con el medio más habitual de financiación, la hipoteca.

Sea de la forma que sea, en el mismo momento en que formalicemos la compra, seremos propietarios del inmueble.

La propiedad de la vivienda

De esta manera, adquirimos una serie de derechos y obligaciones.

Suele ser habitual que en los primeros meses tras la culminación de las obras, nuestra vivienda cuente con luz y agua de obra.

En principio, puede ser algo normal y razonable.

Además, contamos con luz y agua que paga la empresa constructora, ¡es gratis para nosotros!

Sin embargo, también es frecuente que las grandes constructoras demoren la finalización total del proyecto por diversos motivos.

Se acaba el dinero destinado a esa fase porque se empleó para otro otra fase u otro proyecto, la constructora pasa por dificultades económicas, etc.

Surgen los primeros problemas

Si no se termina de adecuar el entorno, el ayuntamiento no expedirá la correspondiente cédula de habitabilidad.

Si no hay cédula, no podrás contratar luz, agua o gas.

Por ley la cédula de habitabilidad es un documento imprescindible para poder formalizar estos contratos de suministros.

¿Qué ocurre ahora?

Se te viene el mundo encima.

Has adquirido una vivienda, una hipoteca de por vida, y la urbanización o el edificio donde está ubicada, no dispone de un entorno adecuado.

Para más inri, quizás seas uno de los pocos vecinos que se ha aventurado a comprar su casa en las condiciones en que te la han vendido.

Probablemente, en tu bloque o en tu urbanización existen muchas más viviendas aún por vender.

¿Qué se puede hacer?

Lo primero que hemos de hacer es presionar a la empresa constructora o al grupo al que pertenezca.

Al principio, puede que nos reciban y no nos presten atención, al mismo tiempo que nos dan unas palmaditas en la espalda.

Pero si la empresa que ejecutó la obra tiene problemas económicos o entra en concurso, quiebra u otra situación jurídica; te esperan meses duros.

La empresa no nos responde, vamos a reclamar al Ayuntamiento.

Si la empresa constructora no ha hecho sus trabajos, el ayuntamiento no tendrá voluntad de terminarlos, pues, es obligación de la empresa.

El seguro y la cédula de habitabilidad

Generalmente, las aseguradoras no mandan un perito antes de contratar la póliza de hogar.

“Se fían” de la buena fe del cliente. por lo que, podemos contratar el seguro directamente con la compañía o con nuestro mediador.

Lo único que nos van a pedir son algunos datos importantes para que el aplicativo de la compañía pueda dar precio.

El año de construcción, los metros cuadrados, el código postal donde está ubicada, la situación de la vivienda, etc.

En función del código postal y metros cuadrados, la compañía nos da una  estimación de la suma asegurada por continente (edificiación).

También nos ofrece una estimación por contenido (mobiliario).

Una vez que la aseguradora nos proporcione precio, podemos hacer la póliza de seguro.

Falta de cobertura

¿Qué ocurre con el seguro si no tenemos cédula de habitabilidad?

Pues nos vamos a encontrar que el asegurador va a rehusar los siniestros que declaremos.

Es como si tenemos un siniestro con un vehículo que no tiene la correspondiente ITV. Vamos a tener problemas.

¿Qué siniestros podemos tener?

Se pueden dar lógicamente multitud de casos y circunstancias.

Evidentemente, si llamamos al seguro porque se nos ha roto el cristal de la mesa camilla, con total seguridad no nos vayan a poner problemas.

Pero pongamos un ejemplo…, recordemos…, tenemos “luz y agua de obra”, eso por lo que aún no pagamos.

¿Qué pasa si una subida de tensión daña el trasformador principal  y resultan afectados electrodomésticos, televisores y equipos electrónicos?

No tenemos nuestro contador ni de luz ni de agua, no tenemos por tanto ningún contrato vinculante para poder reclamar nada.

¿El seguro nos va a cubrir?

Lo primero que va a hacer la compañía es mandar a un perito, y el profesional comprobará si tenemos cédula de habitabilidad.

Además, no olvidemos, que es obligación del asegurado tener la documentación en regla.

Y por supuesto, Según la Ley de Contrato de Seguro, es obligación del asegurado comunicar cualquier circunstancia que agrave el riesgo.

¿Qué pasa si ocurre algo más grave? Un incendio, por ejemplo…

Puede ocurrir que no podamos reclamar a la compañía de seguros por los daños.

Imaginemos que la parcela en donde está ubicada la vivienda no dispone de infraestructuras o éstas impiden que los bomberos accedan con garantías.

O aun pudiendo acceder, no cuentan con los sistemas de apoyo necesarios ( hidratante o boca de agua existente en el acerado).

Si tienes en mente comprar o alquilar una vivienda, ya sea de obra nueva o de segunda mano, exige siempre toda la documentación en regla.

La cédula de habitabilidad es imprescindible.

No firmes nunca la compra si no te garantizan tu tranquilidad, por mucho que te guste la vivienda, su precio, o el lugar en donde esté situada.

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